Bajo la administración Trump, la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha incrementado los esfuerzos de deportación, que según la Casa Blanca se enfocan en indocumentados con antecedentes criminales. Sin embargo, los inmigrantes sin récords delictivos previos no están exentos de quedar atrapados en redadas y ser deportados en cualquier momento

Trump y su director de seguridad nacional John Kelly guardan un as bajo la manga para aumentar y acelerar la cantidad de deportaciones que se llevan a cabo: expandir el uso de un tipo de deportación que no requiere llevar al inmigrante a un juez y que acelera considerablemente el proceso