Los operativos de ICE son cada vez más frecuentes y rudos al momento de buscar a una persona indocumentada en una casa de familia o lugar de trabajo con fines de arresto. Su obligación, por ley, es mostrar una orden de arresto firmada por un juez, para obtener el permiso de entrar a una propiedad privada, pero eso no es suficiente para ciertos oficiales de inmigración que han cambiado esta norma por la violencia

Bajo el lema ‘Ciudadanos por la Ciudadanía’, nuestro portal de noticias inmigración.com inicia una campaña de motivación para que los residentes con tarjeta verde den el paso a la ciudadanía, una decisión que bien podría hacer la diferencia entre permanecer en riesgo en determinadas circunstancias o asegurar su futuro y el de sus seres queridos en Estados Unidos.

Si hay un común denominador en este momento en la vida de los inmigrantes en cualquier punto geográfico del planeta es, en definitiva, el miedo: a la violencia, al hambre, a la falta de trabajo, a las guerras, a las persecuciones y a las amenazas de muerte; pero también al acoso oficial, al racismo, al discurso anti-inmigrante, a la xenofobia, a la discriminación y a las deportaciones.

El director interino de ICE, Tomas Homan, anunció recientemente su retiro no sin antes dejar en marcha una política de miedo entre la población inmigrante al ser uno de los más firmes representantes de la ofensiva del presidente Trump, tanto en territorio estadounidense como a lo ancho de la frontera sur para impedir lo que ellos llaman captura de ‘delincuentes’ para referirse en forma general a personas sin documentos

La migración hacia Estados Unidos proveniente especialmente de México y de países centroamericanos, en años recientes, no ha sido tan tensa y llena de advertencias, amenazas y confrontaciones incluidos los presidentes, como lo ha sido en estos 15 meses del gobierno de Donald Trump.  

La tranquilidad de la Semana Santa (Spring Break) en Estados Unidos, fue interrumpida el domingo de Pascua (Easter) por el presidente Donald Trump, cuando anunció en varios furibundos ‘tweets’, que daba por muerto el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia DACA, y exigía a México que hiciera más por frenar el flujo de inmigrantes que atraviesa su territorio con la meta de llegar a Estados Unidos.

La discusión de la legalización de 800.000 “dreamers” ha llegado a un punto álgido en el que reina la incertidumbre tanto en el congreso como en organizaciones comunitarias a nivel nacional y la comunidad estadounidense que observa la “pelea” del presidente Trump contra cualquier propuesta que no incluya su muro fronterizo con México.