“Dreamer” decide emigrar a Canadá ante panorama hostil contra inmigrantes

El soñador Lorenzo Santillán, quien ganó el concurso de robótica que inspiró la película “Spare Parts”, decide dejar el país cansado de ver la falta de compromiso de los políticos por lograr un alivio migratorio. Es el retrato de la frustración de miles de “soñadores” al llegar el 5 de marzo, sin solución alguna

El soñador Lorenzo Santillán emprendió su empresa, un “food truck” al que llamó “Ni de aquí, ni de allá” que retrata la dura realidad de los “dreamers” en Estados Unidos. Santillán fue parte del grupo de estudiantes de secundaria que ganó un concurso de robótica acuática que inspiró la película "Spare Parts". Foto Inmigración.com / Beatriz Limón
Beatriz Limón / Inmigración.com

PHOENIX, AZ.- Lorenzo Santillán, el estudiante de secundaria indocumentado que ganó el concurso de robótica que inspiró la película “Spare Parts”, y que debido a su status migratorio no pudo proseguir con sus estudios profesionales, tomó la decisión de emigrar a Canadá, cansado de las injusticias y la falta de compromiso de los políticos para aprobar un Dream Act.

“El 80% de la población en Estados Unidos apoya el Dream Act, pero los políticos no lo están tomando en cuenta, no nos representan, es muy irresponsable por parte del gobierno no escuchar la voz de la comunidad, no piensan en nuestras vidas, pero mi vida ya no es un juego”, declaró a Inmigracion.com este joven empresario que está logrando el éxito con su “food truck”.

Por carecer de documentos no pudo acceder a una licenciatura en Ciencias, pero eso no lo detuvo, Santillán terminó su carrera de cocina en un colegio comunitario en Arizona y desde hace poco dirige la lonchera ambulante “Ni de aquí, ni de allá”, la que se convirtió en su fuente de trabajo.

Ante la frustración de no poder seguir su carrera de robótica en la universidad, el “dreamer” Lorenzo Santillán, estudió cocina y abrió su propio negocio: la lonchera “ni de aquí ni de allá”. Foto Inmigración.com / Beatriz Limón

“Me está yendo muy bien con mi negocio, pero me puede ir igual de bien a donde yo vaya, no tengo que tener miedo al cambio, mis padres son inmigrantes, yo también puedo emigrar”, comentó.

El joven de 30 años mencionó que él no está dispuesto a esperar 20 años más para lograr una residencia permanente, esta “cansado” de vivir con el miedo de ser deportado y que no se valore el esfuerzo de los inmigrantes en este país.

“Si yo no puedo ser un miembro de la sociedad dentro de Estados Unidos, puedo irme de aquí y llevarme mi dinero, mi negocio y mis conocimientos a otro lugar donde me aprecien”, explicó.

La situación de Santillán retrata la dura lucha de miles de “dreamers”, que a pesar de tener la capacidad, las circunstancias los orillan a buscar nuevos espacios abriendo sus propios negocios o emigrando a otros países donde puedan desarrollar sus conocimientos.

“En ocho meses pienso irme a Canadá, tengo abogados y estoy investigando como emigrar de manera legal, pero cuando me vaya me iré con mi negocio, como emprendedor y con beca de estudiante”, detalló.

Uno de los grandes logros que destaca este “dreamer” y que lo hace sentir orgulloso es el de haber sido parte del equipo de estudiantes de Carl Hayden Community High School que obtuvo el primer lugar en un concurso de robótica acuática en el 2004, venciendo a universidades destacadas como MIT (Massachusetts Institute of Technology).

La película “Spare Parts”, protagonizada por George Lopez, narra la historia real de los estudiantes de Carl Hyden Community High School, de Phoenix, que ganaron el concurso de robótica, entre ellos, Lorenzo Santillán. Foto Hollywood Reporter

Recordó que su maestro de ciencias Fredi Lajvardi siempre lo impulsó porque vio en él el potencial que tenía para armar robots. Pero en aquellos tiempos no existía el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), por lo que no pudo acceder a una beca que le costeara sus estudios de robótica, a pesar de recibir varias propuestas.

“Así que tuvimos que hacer, lo que nos quedaba por hacer, me centré en la cultura que me ha dado tanto, la cocina de mi madre”, dijo, dejando atrás sus sueños de científico.

En el 2005 se publicó un artículo “La Vida Robot” de Joshua Davis, que relata la vida de los jóvenes indocumentados destinados al fracaso, pero que lograron el triunfo en academias de alto prestigio, situación que los hizo saltar al plano internacional.

“Ese artículo llamó la atención de cómo unos jóvenes indocumentados, latinos, del desierto, en una escuela donde predominan las pandillas y la violencia pudo vencer en un concurso de robótica”, dijo.

Pero definitivamente su historia saltó a la fama cuando fue llevada al cine bajo el título “Spare Parts” protagonizada por George López y que se estrenó en el 2015.

Los padres de Santillán lo trajeron a Phoenix, Arizona cuando tenía 9 meses de edad, procedente de Michoacán (México), por lo que con el tiempo fue uno de los beneficiados con el programa DACA.

Pero con las nuevas políticas anti-inmigrantes y la lenta respuesta para concretar un “Clean Dream Act”, este joven soñador decidió emprender una nueva aventura, lejos del país que considera su “hogar”.

“Me molesta la situación, especialmente cuando a este país lo sentimos como nuestra casa, pero cuando nos hacen sentir menos de lo que somos, entonces no pertenecemos aquí”, denunció.

La fecha límite anunciada por el presidente Donald Trump para que expire el programa DACA, si no hay legislación en el congreso, vence este 5 de marzo, por lo que miles de “dreamers” se encuentran en un “limbo migratorio”.

“Los políticos están mal, hasta en el nivel presidencial. Ellos tienen que buscar dentro de sí y recordar que a lo mejor sus padres o antepasados vienen de inmigrantes, que no se les olvide. Si uno de nosotros se va, igual se pueden ir miles y sería devastador para su economía”, sentenció.

Santillán no teme por su futuro y aseguró que emigrar a Canadá es una decisión muy personal, es una manera de expresar la frustración que siente al ver que la situación para los inmigrantes en Estados Unidos lejos de mejorar se deteriora.

“Yo no hablo por nadie, esta es mi reacción por lo que está pasando, seguimos peleando por los mismos derechos de hace diez años, pero cuando los políticos me hacen sentir menos que un ser humano, es cuando uno debe de cambiar. Peleamos y peleamos, la gente dice y dice, pero no pasa nada”, añadió.

Mientras atendía a la clientela en su lonchera ambulante, concluyó: “Yo creía en el sistema legal, en la justicia, pero la justicia no está haciendo nada por nosotros”.