EDITORIAL: El Muro ideológico de Trump contra los “Dreamers”

Mientras el senado empieza a debatir propuestas y enmiendas hacia una solución migratoria para los “soñadores”, también empieza a tomar fuerza un movimiento para responder en las urnas en noviembre próximo a la actitud del Congreso y del Presidente

Inmigración.com / Editorial

El presidente Donald Trump hace tiempo construyó su muro ideológico con el que tiene a los “dreamers” literalmente contra la pared.

En su particular punto de vista y alejado de la realidad, dejándose llevar más por sus emociones que actuando como mandatario de todo un pueblo, para Trump el tema migratorio -que siempre ha tenido relevancia en Estados Unidos pero nunca antes como en este gobierno- se le ha convertido en una obsesión, algo así como un reto personal.

Su enorme ego no le permite ceder ante lo prometido en su campaña electoral de construir un muro en la frontera con México “al costo que sea”.

Y ese costo incluye llevarse por delante a las mismas instituciones como el poder judicial al irse lanza en ristre contra jueces federales que han emitido sentencias contra la terminación de DACA, la construcción del muro fronterizo, y también de las investigaciones del FBI por la intromisión de Rusia en las pasadas elecciones presidenciales, el fallo contra la ‘Universidad Trump’, entre otras.

Incluso, por cuenta de los “dreamers”, puso en peligro la estabilidad económica de la nación al afirmar que “me encantaría ver un cierre (de gobierno), si no conseguimos encarar este tema (migratorio). !Cerrémoslo!.

La agencia calificadora Standard and Poor’s (S&P), estimó que el cierre le habría costado unos 6 mil millones de dólares por semana a la economía del país. Unos 800.000 empleados públicos federales “no esenciales” de los cerca de 3.5 millones, habrían quedado suspendidos en casa sin sueldo.

Luego, al no quedar incluido el DACA en el presupuesto federal aprobado el 8 de febrero le generó una gran alegría al presidente Trump al exclamar en un tweet. !Por fortuna, DACA no fue incluido!.

Nada de eso importa, con tal de sacar a los “soñadores” de este país. Todo lo pone en términos de ‘pelea’ haciendo una demostración de fuerzas, a ver quien cede primero.

Lo único cierto hasta ahora, después del inicio de los debates, propuestas y enmiendas a la legalización de los “dreamers” en el senado, donde cuatro de ellas fueron rechazadas de un solo tajo el jueves 15 de febrero, es que existe una gran incertidumbre frente a una solución bipartidista en el congreso.

Trump ha advertido que esta es la última oportunidad para resolver el futuro de miles de “dreamers”, a pesar de los fallos judiciales contra la orden del presidente de terminar DACA y que el Departamento de Justicia se propone apelar.

“Cualquier trato sobre DACA que no incluya una seguridad fronteriza FUERTE y el MURO que se necesita con desesperación es una pérdida total de tiempo. El 5 de marzo se acerca rápidamente y los demócratas no parecen preocuparse por DACA. ¡Hacer un trato!”, escribió en otros de sus tweets el magnate-presidente.

Pero los “dreamers” ya han empezado un movimiento para que su voz se escuche y será en las elecciones legislativas de noviembre próximo.

La joven “dreamer” ingeniera y emprendedora mexicana, Elizabeth Vilchis, una de los treinta “dreamers” que fueron invitados por senadores y congresistas, al primer discurso “Estado de la Unión”, del presidente Trump dijo en entrevista con inmigración.com, que las comunidades deben dar “todo lo que tienen para elegir gente que nos ayude a lograr un acuerdo sensible y eso depende de nosotros”.

Al pedirle que calificara el discurso no dudó en afirmar que fue “negativo y con un mensaje que divide”. “Estoy enojada, de nuevo siento que nos está atacando y voy a tomar esa energía para apoyar a quienes nos quieren ayudar en el nuevo Congreso. Voy a activar a toda la gente que conozco y me voy a movilizar”, advirtió.

Y ese es el mensaje que está tomando fuerza en miles de “dreamers”, sus familias y amigos, y en gran parte del pueblo estadounidense que ha dicho que quiere que los “soñadores” tengan una oportunidad de quedarse en el país, algo que Trump se niega a escuchar con su muro ideológico de por medio.