Migrantes entran en un compás de espera por cambio de Gobierno en México

La sobresaturación que existe en el albergue instalado en un centro deportivo y que ocupan más de 6.000 personas ha obligado a las autoridades a analizar dónde y cómo abrir un segundo albergue

Conferencia de migrantes en la ciudad fronteriza de Tijuana (México). La crisis sanitaria empieza a desesperar a los integrantes de la caravana, en medio del cambio de gobierno en México. Foto EFE/Alejandro Zepeda
EFE

Tijuana, MX.-  La situación de los migrantes centroamericanos estancados en Tijuana entró en un nuevo compás de espera con el comienzo de una huelga de hambre, mientras aguardan la entrada de mañana sábado del nuevo Gobierno mexicano.

Para agravar aún más su situación, el mayor albergue donde se concentra la mayoría de los migrantes sufrió una inundación por la intensa lluvia caída.

La sobresaturación que existe en el albergue instalado en un centro deportivo y que ocupan más de 6.000 personas ha obligado a las autoridades a analizar dónde y cómo abrir un segundo albergue, más aún después de la inundación padecida hoy.

El cambio impacta en la estructura del Instituto Nacional de Migración (INM), principal organismo implicado en la estancia de los migrantes, que depende de la Secretaría de Gobernación, al igual que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar).

“Hemos platicado con gente del Gobierno entrante y del Gobierno saliente y las promesas siguen, ya tenemos mucho tiempo y la situación no está como para seguir esperando”, dijo Irineo Mujica, integrante de la Organización Pueblos Sin Fronteras.

“Habían dicho que iban a cambiar (a los migrantes) y no los han cambiado y la huelga de hambre es una manera pacífica de presionar”, añadió.

La intensa lluvia provocó que los centroamericanos, que se encontraban dentro del albergue, comenzarán a salir de lugar debido a que la cantidad de agua provocó inundaciones.

Los migrantes señalaron que todas sus pertenencias se mojaron y que no podían permanecer dentro por lo que estaban buscando un lugar “donde secarse”.

Pero las autoridades de los tres niveles de Gobierno, federal, estatal y municipal, aún debaten sobre dónde reubicarlos.

En los días anteriores visitaron una instalación como un posible segundo albergue, en un centro de espectáculos denominado “El Barretal” en la zona este de Tijuana, muy cerca de la garita de Otay.

El martes por la noche, el gobernador de Baja California, Francisco Vega, aseguró que el Instituto Nacional de Migración (INM) será el encargado de pagar la renta del nuevo albergue.

A pesar de esa posible ayuda, precisó que faltan más recursos, porque en lugar que se designe se deben instalar cocina, comedor, sanitarios y regaderas.

El mandatario estatal estimó que alimentar a los más de 6.000 migrantes costará unos 16 millones de pesos mensuales (unos 800.000 dólares), “lo que es difícil atender dada la crisis financiera por la cual atraviesa el Estado”.

Según datos de autoridades mexicanas, unos 9.000 centroamericanos llegaron a México desde el 19 de octubre en distintos grupos, de los cuales más de 7.000 arribaron a Mexicali y Tijuana, estado de Baja California, para desde allí pedir asilo en Estados Unidos y otros 2.000 se ubican en otras parte del país.

En el albergue, las autoridades municipales señalaron en su último registro que había 6.151 personas, 520 niñas, 548 niños, 1.147 mujeres y 3.877 hombres.